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Chau 24 fps?

27 Sep

Jean-Luc Godard dijo «La fotografía es la verdad. El cine es la verdad 24 veces por segundo». Ahora parece que la verdad tendrá que ser mas rápida. O quizás dejar de ser serlo, y esto es porque Peter Jackson y James Cameron prometen revolucionar la técnica más intocable  (hasta ahora) en la industria del cine: los 24 cuadros por segundo.

Jackson esta filmando en este momento El Hobbit a 48 cuadros por segundo mientras que Cameron hace lo mismo con Avatar 2 y 3 a 60 cuadros. Según Cameron, los 24 cuadros son una convención de los directores; ya antes de estrenar Avatar 1 había hecho referencia a la “necesidad” (según el) de salir de los 24 tradicionales y viejos cuadros que ya datan de la década del 20. Hoy en día el film esta condenado a su extinción y todo se encamina a que todas llas producciones de Hollywood se graben en digital. Filmar en 24 es una cuestión “estética” mas que técnica, es mas: ya hace mucho que para cualquier producción de Hollywood (incluso las mas modestas) el valor del film es un dato anecdótico en el presupuesto (cualquier técnico cobra varias veces mas de lo que se gasta en film).

Por su parte, Jackson justifica duplicar la tradicional velocidad para darle mas realismo y definición a las escenas de acción y mejorar la sensación “3D”. Cameron también se justifica en mejorar el efecto: “El 3D es como una ventana a la realidad, grabar a mayor velocidad es como si le quitaras el cristal a la ventana”.

Y para los que preguntan dónde piensan proyectar estas “veloces” películas, todo esta calculado: tanto Jackson como Cameron confían que para finales de 2012 ya casi todas las salas digitales del mundo podrían tener la actualización de firmware necesaria para reproducir a la cadencia que se necesite.
Pero aquí no termina la “revolución” del dúo dinámico Jackmeron/Camerson: ambos decidieron filmar con la flamante RED EPIC, la nueva camarita de cine digital que graba 5K a 120 cuadros por segundo (5K son como 5120×2700 pixels) y como no se andan con chiquitas, Jackson se compró 30 cámaras Epic mientras que Cameron nada mas ni nada menos que 50, que actuarían como 15 y 25 “conjuntos” ya que ambos filman en 3D utilizando dos cámaras a la vez.
Por: Gabriel Miranda Naon

“Mi pasado me condena”

6 Jul

Nota de Fabián Fucci sobre su visita al Taller de Cine Contemporáneo de Vicente López el pasado 29 de Junio.

Fabián es ex-alumno del TCC y se dedica a la animación.

Pasen a visitarlo!

Y pochoclos para todos!

 

Fotos por Belén Sandoval

Retrospectiva 30 años de cortometrajes

24 Jun

En el Ciclo Cine y Música de autor de la Biblioteca Nacional Función aniversario: 30 años del “Taller de Cine Contemporáneo”
El Taller de Cine Contemporáneo sale de Vicente López con La Nave de los Sueños y llega a la Biblioteca Nacional, para presentar una Muestra Retrospectiva de Cortometrajes de las diferentes épocas del taller y una charla con docentes y ex-alumnos sobre su historia, con motivo del festejo de los 30 años de la institución.
Se presentarán seis cortometrajes que representan los 30 años de trabajo ininterrumpido de docentes, alumnos y egresados del TCC:
Las Cosas que Quedaron (1985), Carrousel Cowboy (1994), ABCD (2003), Jesús de Longchamps (2003), El Chileno (2007) y El Quinto Circulo (2010).
El Taller de Cine Contemporáneo es un centro de enseñanza y realización de cine y video, que depende de la Secretaría de Cultura, Educación, Deportes y Turismo de la Municipalidad de Vicente López. Este proyecto de enseñanza gratuita brinda a los alumnos desde 1981, la posibilidad de aprender a hacer cine pasando por todos los roles que intervienen en el rodaje de una película y profundizar en el rol de su agrado.
La muestra será el día martes 28 de junio a las 19 hrs. en el Auditorio Jorge Luís Borges de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502, 1° Piso, Ciudad de Buenos Aires) y contara con la presencia de Mr Miguelius como Anfitrión y Maestro de Ceremonias. La entrada es libre y gratuita.
Programación
Duracion total: 67 min
Anfitrion y Maestro de Ceremonias: Mr Miguelius
Las Cosas que Quedaron (drama, 1985, 7 min)
de María Mendes y Jorge Gorosito
Carrousel Cowboy (drama, 1994, 5 min)
de Marcelo Gómez
ABCD (comedia dramática, 2003, 11 min)
de Federico Serafin
Jesús de Longchamps (comedia, 2003, 19 min)
de Eduardo Peduto, Juan Oyharçabal, Mirta Martin y Marcelo “Boa” Estevez
El Chileno (comedia, 2007, 12 min)
de Sergio De Nicola
El Quinto Circulo (ciencia ficción, 2010, 13 min)
de Gabriel Miranda Naon


17 Jun

El Pampa Fernandez nos cuenta una pequeña anécdota de su “extensa” participación en la filmación de “Siete Años en el Tibet” de Jean-Jacques Annaud.

Cuando tus sueños son grandes y trabajás por ellos, tené la seguridad que se concretan.

16 Jun

Varias veces encontré personas desalentadas por no poder concretar una película soñada, por falta de medios. Si bien es cierto que para desarrollar un proyecto hace falta plata, también es cierto que si creemos firmemente en ese proyecto, podremos alcanzar los medios necesarios para ponerlo en pantalla. Y aunque esto parezca para algunos un curso de autoayuda, no lo es. Es simplemente tener ganas y la firme  convicción de compartir una obra con los demás, a pesar de los palos en las ruedas que nos puedan poner. Y en mi caso particular, la ayuda de Dios está siempre presente. Aquí les presento mi historia:
Eran los últimos días de agosto de 2003, yo regresaba de Esquel en donde había concluido el rodaje de un largometraje en el que trabajé. Me dirigía hacia Buenos Aires, por la ruta 22. Tras varias horas de viaje, al anochecer, en el valle, vi un cartel que indicaba la cercanía de Chimpay, cuna de Ceferino Namuncurá. Así qué, cuando llegué, decidí parar y conocer el lugar, que se encuentra ahí nomás de la costa del Río Negro.
Al entrar por sus calles de tierra vi un movimiento inusual para un pequeño pueblo, había gente por todas partes e infinidad de vehículos. Fui adentrándome por sus calles, crucé un boulevard y, unas cuadras más, un policía cerraba el paso. Le pregunté que sucedía y me contestó que se estaba llevando a cabo la festividad del nacimiento de Ceferino Namuncurá. Entonces decidí dejar la camioneta y ver que pasaba.
Lo primero que encontré fue una feria en la que se mezclaban los puestos de artesanías con los de productos baratos importados y las santerías, la humareda de las parrillas que ofrecían choripan y una cantidad enorme de gente que paseaba, varios gauchos, más borrachos, todo en un clima festivo, pero tranquilo. Se veían boliches donde se tomaba vino, cerveza y también se guitarreaba.
Se mezclaba el sonido del folclore con el de la cumbia. Detrás de la feria se habían improvisado campamentos, pude apreciar todo tipo de vehículos, y muchos peregrinos compartiendo algo de comer, mate y música en torno a fogones para atenuar el frío de la noche. Hacia el fondo distinguí una luz donde se encontraba una ermita, la que contenía una imagen de Ceferino tallada en madera y, frente a ella, algunas personas orando de pié. Más tarde, ya de regreso, subí a la camioneta en busca de un hotel para alojarme, pues la fiesta central sería al día siguiente y no pensaba perdérmela.
Pero, por la gran cantidad de peregrinos, no conseguí lugar donde alojarme. No tuve más remedio que ir hasta Choele Choel, 50 Kms. más al este. Esa noche había disfrutado los extraordinarios momentos de una fiesta colorida, humilde y popular.
Al día siguiente regresé; la ruta estaba muy concurrida, la gente no iba sólo en autos y camiones, cada tanto pasaban varios ciclistas, y otros, hacían dedo. Llegué, estacioné la camioneta y me dirigí al lugar donde se celebraría la misa. Entré con la multitud al lugar, mucha gente quedó fuera. La celebración fue concelebrada por varios obispos y sacerdotes. El fervor que se sentía en ese lugar era impresionante. Luego de la celebración, decidí que mi viaje debía continuar; ya había participado en esta fiesta en la que no conocía a nadie, pero en la que me sentí incluido. Volví a la ruta nuevamente,
con una sensación de plenitud incomparable y con una pregunta en mi corazón: ¿cuál es la verdadera historia de este joven mapuche que no llegó a cumplir los diecinueve años de edad, y que pasados cien años de su muerte, puede reunir a una feligresía tan grande que lo considera santo?
Esta pregunta quedó latente en mí; luego de varios meses tomé la decisión de llevar adelante la investigación, que posteriormente, quedó materializada en el largometraje documental “Ceferino Namuncurá, el camino a la santidad”.
Fue así, que solicité la inestimable colaboración de los Salesianos, para recabar datos relacionados con su vida y su muerte, como así también, ahondar en el conocimiento de la devoción que gran parte del pueblo argentino le manifiesta. La fecha de un nuevo cumpleaños de Ceferino se fue acercando, presentándose un nuevo desafío, el comienzo del rodaje. Pero me encontraba con un impedimento: la falta de dinero para comenzar el rodaje. Esto significaba conseguir medios para financiar el viaje, equipo, hospedaje, etc. Confiando en la Divina Providencia, y pidiendo la intercesión de Ceferino con asiduidad y también, ¿por qué no
decirlo? debido a mi terquedad, las cosas se fueron dando. Un día, no sé cómo, conseguí parte del dinero para empezar. El rodaje comenzó en Chimpay el día 28 de agosto de 2004. Conseguí valiosas entrevistas, y pude grabar la fiesta desde su inicio hasta el final. El primer paso había sido dado, aunque mi intención era regresar a Chimpay y luego continuar por los demás lugares relacionados a Ceferino; sin contar con un peso para el rodaje, pero con la convicción de poder concluir la obra.
Así, comencé las gestiones para obtener apoyos y recursos para continuar el rodaje. Presenté el proyecto en varios lugares: en el Municipio de Chimpay, donde no sólo declararon al documental de Interés Municipal, sino que siempre que tuvimos que rodar nos solventaron los gastos de estadía. Lo mismo sucedió en Junín de Los Andes, cuando allí filmamos. La Congregación Salesiana nos apoyó y nos recibió tanto en Bahía Blanca como en Fortín Mercedes. Y no puedo dejar de mencionar a amigos que nos acompañaron en este documental: a Favio Landriscina por acompañarme varias veces a Chimpay, a Eduardo Sánchez que gracias a él pude rodar en Carmen de Patagones, a Coco Barone, a Nacho Inzaurraga del Colegio Marín, quienes al momento de pedirles sus cámaras prestadas, no dudaron en facilitármelas. A quien fuera en esos años gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Ing, Felipe Solá de quien recibí algo de dinero para gastos del rodaje. Y también a la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, que declaró al documental de Interés Cultural. El apoyo fue coronado por la Municipalidad de Vicente López que nos facilitó el cine York, donde se llevó adelante el estreno y el cocktail para los invitados.
Si bien todas estas entidades y personas nos tendieron su mano amiga, no puedo decir lo mismo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Sistemáticamente esta institución que debe asistir la producción Nacional nos negó su apoyo, declarando, el comité de selección de proyectos de ese momento, sin interés a la película. Esto sucedió en dos oportunidades. Luego, al gestionar el subsidio de post  producción, con el material totalmente grabado, también rechazaron el respaldo. Tampoco fui recibido por su presidente la Sra. Liliana Mazure, a quien conozco desde hace muchos años por razones laborales, para charlar sobre estas arbitrariedades y a quien le solicité personalmente en dos oportunidades que me recibiera. Estas decisiones, probablemente fueron tomadas por tratar el documental un tema relacionado con la Iglesia Católica y por tanto considerado carente de interés y políticamente incorrecto para la visión del organismo. Tales cosas las menciono porque son realmente importantes, ya que conozco varias personas que
abandonaron proyectos porque el INCAA desestimó el apoyo. Hay cantidad de realizadores que se lamentan por no ser respaldados y renuncian, pero algunos, y en este grupo me incluyo, no bajamos la guardia.
El largometraje llevó 6 años de arduo trabajo y, gracias a esto pude lograr escenas impensadas, ya que de haber conseguido subsidios, hubiera concluido el rodaje mucho antes que se presentaran acontecimientos realmente importantes, entre ellos la beatificación de Ceferino. En síntesis, “Ceferino Namuncurá, el camino a la santidad” fue una producción llevada a cabo con la invaluable ayuda de todas las personas y entidades que mencioné con anterioridad, lo cual no es poco.
Hoy comencé a trabajar en mi próxima película.
Cuando tus sueños son grandes y trabajás por ellos, tené la seguridad que se concretan.
Pippo Reppel Toubel

Símbolos de pasión

7 Jun

El cine es una pasión, y quien así no lo entienda, está en el blog equivocado. O, en todo caso, debe leer este blog para apasionarse con el cine.

Como todas las pasiones, el cine, tiene como cultores espíritus mucho más que entusiastas, apasionados incansables, capaces de cansar, valga el juego de palabras, con sus charlas monotemáticas al escucha más paciente.

Por esa razón, muchos que cultivamos el séptimo arte y hacemos de él un modo de vida, nos reunimos en torno a diversos fogones virtuales para intercambiar energía. En mi caso el TCC fue un faro imposible de evitar. Primero como alumno, y luego como docente, mi relación con el cine se tornó, tal como lo digo desde un principio, en apasionada.

Luego esto no alcanzó, y tuve que hacer de mi pasión una profesión que, pese a los avatares y vaivenes de la economía, se transformó en un medio de vida.

Pero esto de la pasión de nada sirve si no podés expresarte. Por ello, el hecho de dar clases significa, para mí, expresarme, transferir en aquellos con quien comparto conocimientos en el taller, toda esa pasión que el cine hace nacer y crecer en mi.

Muchas veces para transmitir parte de esa pasión, y para compartir conocimientos, es que suelo valerme de ejemplos de películas.


De ello voy a hablar. Y de una película en particular: CINEMA PARADISO.
Es para mí una, por no decir “la”, mejor película que haya visto.
Desbordante en lo técnico, maravillosa en la recreación temporal, impactante en lo fotográfico, pero, por sobre todos estos calificativos que podemos esbozar, llena de pasión.
Pasión en el guión, en toda la poesía que la comprende y expresa. Pero además llena de personajes apasionados, y uno de ellos en particular, que hace de su composición un referente inconfundible de aquellos que somos cinéfilos por excelencia, apasionados incondicionales de esta forma de expresión.

Una de las características que acompañan a este personaje, es que comparte con Giuseppe Tornatore el oficio, y no es casualidad que este afamado director haya escrito y elegido este guión prácticamente autobiográfico. Tornatore es “pariente nuestro” en esta locura de la pasión por el cine, y vuelca en su personaje, y en el contenido de esta película un torrente de pasión que contagia hasta al espectador más duro de corazón. Arranca sonrisas, derrama lágrimas, pero por sobre todo despierta, con esta historia netamente cinematográfica, emociones indescriptibles. Y cuando hablo de cinematográfica lo digo específicamente, y casi con un concepto capcioso, por el contenido de su guión y las características de su personaje.

Una de las herramientas más hermosas que ha esgrimido nuestro querido Tornatore, es el uso de los símbolos para describir las emociones, sensaciones y anhelos de los personajes de este film. En momentos claves del desarrollo, donde la necesidad de transmitir a los espectadores un dato referente, una emoción y obviamente la pasión que embarga a los personajes, es que utiliza símbolos cinematográficos y nos muestra óptica y subliminalmente con extrema precisión lo expresado en el guión. Como, por ejemplo, cuando Philippe Noiret (Alfredo), le explica a Marco Leonardi (Salvatore adolescente), que debe dejar el pueblo para seguir, casualmente “su pasión”. Lo hace en una playa del pueblo llena de anclas, donde cada ancla significa cada alma varada, retenida, anclada en ese pueblo sin haber podido dejarlo para seguir sus anhelos. Y así, encontramos innumerables ejemplos de “símbolos” que acompañan al guión; los textos, la técnica y la actuación para transmitir con total exactitud lo que el autor quiso expresar.

Es por ello que invito, a quienes no vieron esta película, a hacerlo. Y quienes la vieron y desean encontrar todo lo referido a estas pasiones descriptas, nuevamente a repetir la experiencia.  Y, si queremos agregar alguna excusa más para tentarlos a verla, podemos nombrar los premios obtenidos, que solo son un granito de arena en la voluptuosidad de pasión que encontramos en este film. Aclamada en Cannes con el Premio Especial del Jurado, ganadora del Globo de Oro al Mejor Film de habla no inglesa, y por último, y no por ello menos importante, ganadora en los Oscars en la categoría de película extranjera.

Amigos, disfruten de Cinema Paradiso, y encontremos juntos mucha más pasión en el cultivar del cine.

Carlos Marcelo Moscatelli

“Professio-onis”

28 May

Me han solicitado colaborar en este blog con una nota de mi autoría. Tengo muchas cosas que decir y tal vez, en alguna otra oportunidad, les cuente algo más. Pero hoy quiero hacerles saber que tengo un compromiso como comunicador.

Durante gran parte de mi vida intenté comunicarme de alguna manera con la gente sin saber bien que decir; lo intenté alguna vez con la música, luego también con la pintura, pero no tuve la capacidad suficiente como para hacerlo con decoro. Hasta que allá por el año 1980, sin querer, vi en San Isidro un afiche que promocionaba un curso de cine. Ese fue el inicio de mi profesión, mi querida profesión. Y me refiero a ella como querida, porque la etimología de la palabra profesión proviene del latín professio-onis, que significa acción y efecto de profesar. Si bien, profesión puede definirse como una actividad permanente que sirve de medio de vida y que establece el ingreso a un grupo profesional específico, yo me siento incluido en la otra acepción: confesión pública de algo; como ser un ideario político o la profesión de fe.

Puntualmente, en mi caso particular, y como católico, esta última definición es la que mejor me representa. Claro que mi vocación no apareció en el momento de iniciar mis estudios, sino de a poco y considerable tiempo después. En esto tiene que ver, y mucho, Gabriel Teijeiro, único docente de ese Taller de Cine Contemporáneo de mis inicios como estudiante, y en el que hoy me desempeño como docente. Con Gabriel tengo grandes diferencias ideológicas, pero él es ejemplo de quien profesa, ya que es una persona que siempre comparte generosamente sus conocimientos sin la mínima mezquindad, propia de varios intelectuales de estas pampas.  Este respeto y cariño por su trabajo es lo que me une verdaderamente a él, ya que es en gran medida, responsable de mi vocación por su manera de profesar. Igualmente, esta manera de profesar es emblema de todos los docentes y colaboradores del Taller que desde sus lugares entregan lo mejor de si mismos con honestidad.

Desde hace varios años, además de docente, me desempeño como realizador, director, camarógrafo, productor y hace poco, comencé como editor. He trabajado en producciones de diverso tipo, desde comerciales, pasando por documentales, programas de TV, cine y hasta algunos proyectos realmente dignos de olvido. Este camino ha forjado en mí el compromiso como comunicador, de esto quiero hablarles más que nada a quienes están comenzando en la profesión.

Si bien, tanto el cine como la TV son en parte, medios de entretenimiento, cada día vemos como están dedicados, en gran medida, a resaltar el puterío, violencia, materialismo y banalidad. No es que estas cosas deban ser prohibidas, sino que debemos tener en cuenta que los medios de comunicación inciden considerablemente en las conductas humanas. Esto es comprobable si vemos las calamidades que nos abruman. Y no es que debamos solamente denunciar lo que está mal, ya que muchos se ocupan de hacerlo. Creo que es altamente positivo asumir como propósito ofrecerle al espectador obras esperanzadoras, que abran las ventanas de su alma. Esto es posible hacerlo desde el cine argumental, documental, así como en el entretenimiento televisivo.

Por eso, el mejor servicio que podemos brindarle al mundo de hoy es que muchos revitalicemos sinceramente nuestros compromisos sociales para un cambio positivo y en paz. En el Taller de Cine Contemporáneo veo que esto se hace cotidianamente. Creo que el mundo merece algo mejor de lo que vivimos en la actualidad, sea el ámbito que sea. Por eso, varias personas como yo, desde los medios, procuramos comprometernos de esta manera.

Pippo Reppel Toubel.